#32 / Noviembre - Diciembre

Galería

Cómo acabar con la contracultura

Jordi Costa

Smash llegando al estudio de Radio Centro (Madrid, 1971) para ser entrevistados en Musicolandia, programa de Vicente Romero.

El establecimiento de las bases americanas en Morón y Rota propició el mercadeo de sones psicodélicos y estímulos tóxicos entre militares y población local. De aquel caldo de cultivo surgió Smash, primera formación auténticamente contracultural del país que acabaría definiéndose en el mestizaje de rock lisérgico y son flamenco. Su Manifiesto de lo Borde fue algo así como el texto del Génesis de un relato que tuvo en la figura de Gonzalo García Pelayo (en la foto a la izquierda, separado del grupo y sus parejas) –productor de la formación, propietario del club Dom Gonzalo y futuro cineasta en los márgenes– a uno de sus primeros motores.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA