#29 / Mayo-Junio 2018

El nuevo paradigma del feminismo

Ampliación del campo de batalla

Avances simbólicos, nuevas herramientas y contraofensivas reaccionarias ante las recientes luchas de las mujeres

Silvia Nanclares

Esta obra se ha podido ver en la exposición Todas las variaciones son válidas, incluida esta, organizada por el Museo Reina Sofía en el Palacio de Velázquez del Retiro, en Madrid. De marzo a junio, el Museo Guggenheim Bilbao presenta la exposición Esther Ferrer: espacios entrelazados. © Esther Ferrer

Dejar caer el velo

Hace años, llamé por teléfono a una amiga actriz. Me dijo que luego me llamaba, que se encontraba en un probador porque (póngase aquí el nombre de un conocido productor español) «le estaba comprando ropa». Lo dijo entre risas nerviosas, subrayando involuntariamente lo extraño de la situación y, sobre todo, para quitarle hierro a mi atónita reacción como testigo repentino de la misma. Cuando vi a mi amiga esa misma noche, le compartí mi malestar, y ella me contó que ni era la primera vez que lo hacía ni el productor lo hacía sólo con ella. Me confesó que por una lado se sentía incómoda, ya que el juego de ir a comprarles ropa tenía un componente veladamente sexual, pero por otro era divertido (¡y acababa con ropa nueva!). En ese momento no les unía una relación laboral pero ya entonces productor y actriz habían trabajado juntos y lo han vuelto hacer después de aquel día. Me sentí sin argumentos para profundizar en lo fuera de lugar que me parecía esa situación, sintiéndome a la vez la amiga puritana que en realidad no conoce el código liberado del mundillo audiovisual. Recuerdo además lo mal que me sentí porque, en vez de cargar las tintas con el abuso de poder disfrazado de juego frívolo del productor, las cargué contra mi amiga, incapaz de entender por qué se prestaba al mismo. Por inercia, tuve una reacción antifeminista de manual: un blame the victim (culpar a la víctima) en toda regla.

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