#26 / Noviembre-Diciembre 2017

¿Qué es el progreso hoy?

Asesinato en tiempo real

Marina Garcés

© Júlia Castells

Empezaba a preparar este artículo cuando una furgoneta bajó la mitad de La Rambla de Barcelona a cien kilómetros por hora. Pisando el acelerador, un joven mató a quince personas e hirió a decenas. Dejó una herida abierta en la ciudad. Una cicatriz sobre la que continuaremos caminando siempre. Me proponía hablar de cómo el dogma apocalíptico actual neutraliza el espacio ético y político y nos pone en manos de instancias de decisión y de legitimación superiores, o por lo menos, ajenas a nuestra deliberación. El dogma apocalíptico confunde deliberadamente el asesinato y la extinción, la acción con resultado de muerte y la muerte como acontecimiento epocal. Quería argumentar en qué sentido esta transferencia de la subjetividad colectiva desafecta, desresponsabiliza y alimenta nuevas formas de servidumbre. Y quería intentar pensar, finalmente, en qué medida la temporalidad del apocalipsis es una expropiación del tiempo como aquello que nos damos entre nosotros, entre nosotros los humanos y entre nosotros y el resto de seres con los que compartimos este planeta. Ahora no puedo dejar de abordar la escritura de este artículo bajo el efecto de esa carrera mortal, de ese asesinato en tiempo real, que nos recuerda que igual que el tiempo, también la muerte es algo que hacemos y nos damos nosotros.

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