#9 / Enero-Febrero 2015

Editorial

Catástrofe y progreso

Josep Ramoneda

El fotógrafo Samuel Aranda ha documentado la tragedia del ébola en Guinea Conakry, en Liberia y en Sierra Leone. Como él mismo escribe «ya estamos a salvo, Teresa Romero se ha curado y las noticias sobre el ébola casi han cesado, como si el terrible virus que se ha cobrado la vida de más de 5.000 africanos hubiese desaparecido». Éste es el mundo enfermo en el que vivimos, donde hay infinidad de enfermedades que no existen hasta que alcanzan al primer mundo. Y que vuelven al olvido en el momento en que éste queda libre del virus. Si se quiere acabar con determinadas pandemias habrá que conseguir que el primer mundo se infecte. Sólo así llegará el dinero y la investigación. Ésta sería la venganza de los perdedores.

El crítico musical americano Alex Ross cita a Fredric Jameson para recordarnos que «la evolución cultural del capitalismo tardío» puede entenderse «dialécticamente como catástrofe y progreso al mismo tiempo». De esto trata este número de La Maleta. Bernard Stiegler nos advierte sobre los riesgos de la automatización: «Si los robots sustituyen a los trabajadores. ¿quién consumirá lo que producirán los robots y con qué recursos?». Y Antonio Ariño y Joan Romero certifican «La secesión de los ricos», que se han construido un mundo aparte y rehúyen cada vez más las responsabilidades en unas comunidades a las que ya no se consideran vinculados. Fractura tecnológica: cuando las máquinas amenazan con marginar a los hombres; fractura social cuando los hombres ya no se reconocen de una misma sociedad.

La humanidad siempre ha avanzado a golpe de revoluciones tecnológicas que la han dotado de prótesis cada vez más poderosas para actuar sobre el mundo. Las nuevas tecnologías de la información ofrecen grandes potencialidades y el nacimiento de internet y de las redes sociales fue visto como la epifanía de una era en la que todos podríamos tener voz y el poder se haría mucho más horizontal. Pero la ilusión duró poco y, como ha explicado Jaron Lanier, o damos la vuelta a la situación actual o el futuro estará en manos de los que dispongan de los servidores más potentes. Cada día, ingenuamente, lanzamos toneladas de información a la red, sin recibir nada a cambio, para que unas pocas empresas multinacionales se enriquezcan explotando la infinidad de datos que les hemos regalado y ellas mismas, en connivencia con los estados, consigan un control total sobre nosotros. Una vez más el velo que separa la libertad y la opresión es muy fino. De la vida en las redes, sus potencialidades y sus problemas habla el dossier de este número.

A las puertas está la próxima gran revolución: la de las tecnologías de la vida, cuyas consecuencias probablemente no somos siquiera capaces de imaginar. El doctor Manel Esteller nos introduce en el mundo de la investigación genética, otro gran paso de la humanidad, que volverá a plantear enormes progresos y tremendas luchas por el poder.

Son distintas realidades de un mundo desestabilizado por la globalización de sus flujos económicos, en el que conviven abismales desigualdades en el poder y en las condiciones de vida, con capacidades tecnológicas sin precedentes. El telón de la tortilla, el muro que separa Estados Unidos de México, es en cierto modo un icono de este mundo doble, donde la opulencia y la miseria son, a menudo, separadas por una simple línea, un sumidero de la historia en el que, como dice Greg Grandin, «el pasado de América se atraganta consigo mismo».