#21 / Enero-Febrero 2017

Sonia Arribas y Howard Rouse

Cinco tesis sobre la «Singularidad» de Albert Serra

El proyecto audiovisual Singularidad se presentó en el Pabellón Catalán de la Bienal de Venecia en 2015

Una voz en off anuncia el tema. Mike, un capitalista, «un sujeto raro, ávido, ávido, ávido», llega a una mina de oro y organiza alrededor suyo un harén peculiar de mineros, chulos, prostitutas y artistas cuyos trabajos se mezclan y diluyen entre sí. Unos drones que a primera vista parecen pájaros –¿qué relación hay, pregunta la voz, entre «el hombre, la materia y la máquina»?– sobrevuelan la escena sin cesar. Están ahí para «matarnos», para «contribuir al crecimiento de la avaricia», pero también pueden «extraviarse», «volverse locos», «amarnos». Las relaciones que se despliegan entre los personajes son igualmente extrañas. «No humanos», constituyen un «nuevo género», su «apetito por el oro es un resto del pasado», pero en última instancia «no están

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