#28 / Marzo-Abril 2018

Cines en un mundo escéptico

Cine y escepticismo

Ignasi Mena

Boris Karloff en Frankenstein dirigida por James Whale, 1931.  © Production Company/Universal Pictures

Cuando Stanley Cavell (Atlanta, Georgia, 1926) acuñó la expresión «cine escéptico» no buscaba ofrecer una definición que sosegara nuestra preo-cupación por aquello que sea el cine o el escepticismo, sino que intentaba re-conceptualizar el vínculo de «correspondencia» entre el cine y las otras artes, o entre el cine y la filosofía, con el fin de cuestionar cuál es el orden de prioridades o de importancia, en el fondo a lo que nos exhorta es a someter a escrutinio nuestro conocimiento y nuestra experiencia. Cavell plantea así la cuestión de la presencia del escepticismo en el cine, pero no como tema sino como estructura vertebral… y, más todavía, como deseo del cine. Incluso diríamos que Cavell acuñó la expresión «cine escéptico» para unir, y no tanto para resolver, las investigaciones sobre la naturaleza del cine y la naturaleza del escepticismo: ambas preguntas comparten regiones conceptuales, o espirituales, que deben ser iluminadas simultáneamente, una junto a (o dentro de) la otra.

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