#25 / Septiembre-Octubre 2017

La Revolución de 1917

Para comprender el hundimiento del imperio ruso

Alexei Miller

La localidad de Min-Kush fue construida por la URSS en 1953 para recolectar uranio. Estaba protegida por puestos de control que rodeaban todo su perímetro y nadie podía acceder a ella sin permiso. Su población era muy rica –en ella el champán y el caviar eran habituales–, mientras el resto de habitantes de Kirguistán vivía sumido en la pobreza. Hoy, los días de champán han terminado © Elliott Verdier

Uno de los mejores puntos de partida para hablar del hundimiento del Imperio ruso es el memorándum que escribió el político conservador Piotr Durnovo en febrero de 1914 y que fue remitido al zar Nicolás II. Durnovo, que prestó servicio como ministro del Interior en los dramáticos años de 1905 y 1906, insistía en que Rusia debía mantenerse al margen de la inminente guerra europea porque su participación acabaría provocando el hundimiento del imperio. Prácticamente todas sus advertencias resultaron ser ciertas, aunque él tuvo la suerte de fallecer en otoño de 1915, habiendo asistido tan sólo al comienzo del escenario de pesadilla que había pronosticado. Durnovo examinó por extenso los muchos peligros que Rusia tendría que afrontar en su política interior y exterior en caso de que participara en la guerra en el bando de la Entente.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA