#30 / Julio - Agosto

¿Está la sociedad preparada para la edición genética?

Des-extinción

Carlos Lalueza Fox 

© Javi Royo, www.javirroyo.com

En El origen de las especies, Darwin usó la metáfora del «árbol de la vida» –a pesar de que tenía asociadas connotaciones bíblicas del Génesis que a él le disgustaban– para describir las relaciones que unen a todos los organismos del planeta, los que existen y los que han existido. De hecho, un diagrama que muestra la ramificación de un linaje evolutivo a lo largo del tiempo constituye la única ilustración de su libro. Esta poderosa imagen en forma de árbol, empleada para representar la historia de la vida, se convirtió de manera inmediata en un icono, porque ilustraba de forma muy intuitiva el éxito y el fracaso evolutivo. Respecto a este último, Darwin enfatizaba en otro párrafo: «… creo que ha ocurrido con el gran árbol de la vida, que llena con sus ramas muertas y rotas la faz de la tierra, y cubre su superficie con sus hermosas ramificaciones, siempre en constante bifurcación».

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