#25 / Septiembre-Octubre 2017

Céline Spector

Elogios de la injusticia

© Alexis Bukowski, www.alexisbukowskiworks.tumblr.com

En una publicación reciente,1 propuse analivarios «elogios de la injusticia». Partía de la constatación de que el cuestionamiento sobre la justicia a menudo adopta la forma de una provocación dirigida al filósofo: a dicha provocación que se enuncia en forma de revuelta o de desafío, la he llamado, igual que Philippa Foot y Bernard Williams, el desafío del insensato o el desafío del inmoralista. Sean cuales sean las reglas de justicia en vigor, el insensato es quien rechaza someterse a ellas si por eso debe sacrificar sus deseos o desviarse de sus proyectos iniciales. El bien común, según él, sólo es una ficción; la igualdad y la reciprocidad son engaños; el civismo, una expresión vacía de sentido. El insensato cree que está en su pleno derecho: la voz de la naturaleza sólo le anuncia egoísmo, voluntad de poder y deseo de dominación (quizá incluso de ardides y violencia, deseo de exclusión y sed de humillación). Su razón le sugiere servirse de todos los medios que tiene a su disposición (incluso la fuerza y el fraude) para lograr sus fines. A pesar de eso, su discurso no reivindica la insensatez de la injusticia o la sola impulsividad de las pasiones. Al contrario, el insensato razona: desea convencer a quien quiera oírle de que su doctrina está bien fundamentada. Ante él, el teórico no tendrá suficiente con esgrimir sus armas tradicionales. ¡El debate con quien rechaza alto y claro las exigencias de la justicia tan sólo podría ser un diálogo de sordos!

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