#28 / Marzo-Abril 2018

¿Qué es nuevo?

Ese oscuro objeto de deseo

Antonio Monegal

© Carolina Cancanilla, www.carolinacancanilla.com

En una reciente cena con amigos artistas, algunos de los cuales son profesores en la Facultad de Bellas Artes, tuvimos una conversación sobre qué se tiene que enseñar en esta carrera y qué sentido tiene transmitir algunas técnicas de dibujo, pintura y escultura que hoy en día no son indispensables para ser artista ni los estudiantes usarán quizá nunca en su práctica futura. Es una consecuencia de la situación descrita en las reflexiones de Boris Groys sobre el papel de lo nuevo en el arte contemporáneo,1 y a la vez pone en evidencia un modelo educativo basado en la premisa de que se tiene que conocer la tradición antes de poder experimentar, precisamente porque sin esa conciencia de la tradición es imposible saber qué es nuevo. Así lo nuevo lo es siempre respecto a algo anterior, se revela en la diferencia. Desde este punto de vista, cabría sostener que nada es del todo nuevo. Sin embargo, para no quedarnos encallados en esta constatación, que choca con nuestras percepciones cotidianas y hasta con nuestros deseos, deberíamos distinguir entre la capacidad de reconocer algo como nuevo, que siempre dependerá de la relación con lo que nos es familiar, y la posibilidad de producir algo nuevo, y en particular nuevo conocimiento. Sin lo segundo, cualquier cambio sería inconcebible. No estaríamos en condiciones de pensar el cambio, ese reto que nos acompaña desde Heráclito.

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