#31 / Septiembre - Octubre

Raúl Rodríguez Ferrándiz

Fakebook. Miénteme al oído

Selfie, de Rebeca Sánchez. Escultura, 155 × 100 × 65 cm. Pinto-escultura en acrílico sobre tabla entelada, silicona, resina, cabello natural y resina acrílica. Dispone de un terminal real que realiza fotos por control remoto gracias a un mando bluetooth, lo cual permite que esta interactúe con el espectador haciéndolo partícipe, formando parte tanto de ese selfie como de la misma obra. Ha sido expuesta en la feria de arte Art Madrid 18 con la galería Léucade. © Rebeca Sánchez

La filosofía que ha abanderado públicamente Facebook desde su nacimiento puede resumirse en tres lemas: 1) la red es social por defecto;2) esa «socialidad» consiste en compartir las historias de vida de las personas para hacer del mundo un lugar más abierto, transparente y empático, y 3) la privacidad y la intimidad son convenciones sociales revisables (y Facebook contribuye a que se revisen en el sentido expuesto en el punto 2. Estos tres mandamientos se deducen, entre otros documentos, de la carta abierta del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, a los usuarios de la red social cuando la compañía salió a bolsa en 2012 y la transparencia que predicaba tuvo que empezar a aplicársela a sí misma.2

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