#24 / Julio-Agosto 2017

¿Qué nos hace humanos?

Humanos, autómatas y avatares

Ricard Solé

«Diversos relatos nos hablan de ordenadores o cíborgs que alcanzan el estado consciente y de las consecuencias de esta transición. Aquí descansa en buena parte la versión mecánica de la historia de Frankenstein, y también la obsesión actual por advertirnos de las amenazas que pueden derivarse de las versiones modernas del autómata de Droz. […] Pero la mayor amenaza sea tal vez más sutil: la posibilidad de que el autómata sea no sólo tan humano como nosotros, sino incluso más humano que nosotros»

¿Podría una máquina pensar?
¿Podría experimentar dolor?
L. Wittgenstein

Nos deslizamos con rapidez –al menos aparentemente– hacia un futuro en el que la tecnología hará realidad los sueños (y alguna pesadilla) de la literatura de ficción. Por primera vez en la historia de la tecnología, la posibilidad de modificarla naturaleza de los sistemas vivos es mucho más que una conjetura. La piel artificial, el reemplazo de órganos defectuosos o enfermos, células diseñadas con ingeniería genética, el empleo de dispositivos que permiten que los ciegos vean e incluso el horizonte de una tercera edad en la que nuestros cuerpos podrían mantenerse mucho más jóvenes de lo que estamos acostumbrados a esperar constituyen la versión moderna de los milagros. De hecho, si nos dejamos llevar por la información que nos llega desde los medios de comunicación, parece que la máquina inteligente o la inmortalidad están a la vuelta de la esquina, aunque la distancia hasta esa esquina prometida es toda una incógnita. Lo cierto es que más allá de lo que realmente nos depara este futuro incierto, ésta es la última versión de un reencuentro con viejas preguntas que han sido formuladas una y otra vez acerca de la naturaleza de la humanidad, sus límites y su futuro, habitado por robots que se parecen mucho a nosotros. Es un buen momento para mirar atrás y reflexionar acerca de lo que nos hace humanos.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA