#28 / Marzo-Abril 2018

¿Qué es nuevo?

In-existentes

Notas sobre una ontología política de lo nuevo

Paul B. Preciado

© Esperança Rabat

En El nacimiento de la biopolítica, Foucault deja al descubierto la complejidad de su aproximación genealógica a la historia. «¿Cómo es posible –se pregunta el filósofo–, hacer la historia del Estado, de la soberanía, de la sociedad, de la locura, del sujeto… sabiendo que el Estado, la soberanía, la sociedad, la locura y el sujeto no existen?» Se trata, dice Foucault, «no tanto de cuestionar los universales utilizando como método crítico la historia», «sino de darse como punto de partida la decisión de la inexistencia de los universales para preguntarse cuál es la historia que es posible hacer».1 Los críticos de Foucault dirán que esta «historia sin objeto» conduce a una «reducción historicista». Sin embargo, el lector y amigo de Foucault Paul Veyne dirá que este «nominalismo metodológico» es el resultado de una filosofía honesta con la historia, que ya no da por supuesto nada, que piensa después de Nietzsche, la única filosofía que inevitablemente podemos hacer después de Auschwitz e Hiroshima.

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