#22 / Marzo-Abril 2017

Galería

La ciudad como galería. El muro como lienzo

Roc Blackblock

Okuda. Rainbow Thief, HK Walls, Hong Kong, China, 2016. Cortesía del artista


Desde la aparición del grafiti moderno en el Nueva York de los años setenta, hemos asistido a un pulso constante sobre su percepción, su definición y su valor social, cultural y artístico: ¿vandalismo o expresión artística genuina? ¿Contracultura underground o fenómeno mainstream? Si obviamos las ortodoxias de su definición y nos remitimos a los hechos veremos cómo, gracias a este entorno sociocultural, ha evolucionado y se ha consolidado un nuevo arte urbano. Hoy en día las redes sociales han reemplazado los fanzines en la difusión del grafiti. Esto no sólo ha supuesto una globalización del impacto de cada intervención, sino que ha puesto de manifiesto que es un arte con muchos más seguidores de los que la hegemonía cultural le atribuye. A la luz de estos hechos podemos afirmar, sin lugar a dudas, que nos hallamos delante del nuevo muralismo, que ya no es un fenómeno autorreferencial y de consumo interno. La ciudad es la galería no por necesidad, sino por vocación, con una carga de democratización del arte y de reinterpretación de aspectos tan inherentes a la condición humana como la necesidad de incidir en el entorno, personalizarlo y reapropiarse de él.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA