#31 / Septiembre - Octubre

La nueva mutación del capitalismo

La inteligencia artificial y los nuevos puestos de trabajo

Mateo Valero Cortés y Ulises Cortés

MareNostrum es el supercomputador más potente de España, el sexto más rápido de Europa y el vigesimotercero del mundo, según la lista TOP500 (junio de 2018). Está en el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), del cual Mateo Valero es el director. MareNostrum está disponible para los científicos de toda Europa. Comenzó a funcionar a principios de 2005.  © BSC-CNS

Alrededor de la mitad del siglo XX, se produjeron tres hechos fundamentales que junto con otros han cambiado nuestras vidas. El primero de ellos fue el invento del transistor en 1947. Es un dispositivo que se pensó para amplificar señales analógicas pero que permite actuar también como dispositivo que se puede mantener en dos estados estables a su salida. Estos dos estados hacen que se puedan asimilar a los valores 1 y 0 de la lógica binaria del Álgebra de Boole y, por lo tanto, lo convirtieron en candidato idóneo para ser el componente básico en el diseño de computadores. Desde su aparición, los avances en la integración de estos transistores han permitido que su tamaño y coste se hayan reducido de manera espectacular. Se habla de la ley de Moore para indicar que su reducción ha sido exponencial. Como ejemplo concreto, en el año 1971 se diseña el primer microprocesador que contenía 2.300 transistores. Hoy existen chips que en ocho centímetros cuadrados de silicio (arena de la playa) contienen más de 20.000 millones de transistores. Estamos llegando al final de esta miniaturización, pero todavía podremos reducir el tamaño de los transistores actuales para que sean entre ocho y diez veces más pequeños que los actuales. A partir de ahí, las existencias de fenómenos cuánticos harán que se pare la miniaturización en el diseño de transistores. Como dato curioso, en los ocho centímetros cuadrados de silicio se podrán integrar alrededor de 100.000 millones de transistores, algo que coincide más o menos con el número de neuronas de nuestro cerebro. Este avance en el diseño de los transistores ha permitido diseñar procesadores más y más rápidos y, a su vez, hemos podido construir sistemas, denominados supercomputadores, donde los más rápidos a día de hoy contienen algunas decenas de millones de procesadores. La capacidad de hacer cálculos con los computadores actuales, desde los que llevan los teléfonos móviles hasta la de los grandes supercomputadores como el MareNostrum IV del Barcelona Supercomputing Center, es increíble.

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