#10 / Marzo-Abril 2015

Ana Basualdo

Podemos: Tres retratos

Las raíces a la intemperie

Pablo Iglesias durante su primer mitin en Barcelona en el pabellón de Vall d’Hebron, 21 de diciembre de 2014 
© Jordi Cotrina /
El Periódico de Catalunya

[…]  quién se quedará de sal en la ciudad perdida.

Manuel Vázquez Montalbán

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Cualquiera podría seguir la secuencia en el vídeo del acto: la sucesión de gestos de una pareja de viejos –aplausos, gritos, sonrisas en caras casi adustas, movimientos de uno hacia otro (la mano de ella en las rodillas de él, un balanceo de él hacia ella)– sentados en la primera fila de la gradería, justo detrás del orador a quien no verán sino de espaldas, salvo cuando algunos vozarrones jóvenes, gradas más arriba, clamen: «¡Pablo, date la vuelta!». La vieja, entonces (toda de negro, casi calva), se levantará y aullará y lo grabará en su móvil rosado y el viejo (chaqueta azul, pelo blanco en ondas, un pie apoyado en la baranda) se quedará sentado pero sonriendo de oreja a oreja y empujando el aire con los puños, como si quisiera mandarle al orador una colleja retadora de abuelo. (No deja de tener algo de reunión, o de «reunificación» familiar, este acto, después de todo.)

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