#30 / Julio - Agosto

¿Está la sociedad preparada para la edición genética?

¿Le pedimos demasiado a la ética?

Javier Rodríguez Alcázar 

© Mari Fouz

Perspectivas moral y política

Nicholas Agar se preguntaba si sería moralmente aceptable recurrir en el futuro a tecnologías de ingeniería genética para oscurecer el color de la piel de nuestros hijos con el propósito de protegerles de los rayos del sol, cada vez más cancerígenos por el progresivo adelgazamiento de la capa de ozono.1 Hace años, esta pregunta nos habría parecido la lucubración gratuita de uno de esos filósofos aficionados a las distopías. Hoy, en cambio, son patentes las alteraciones de la biosfera debidas a la acción humana, y una técnica de edición genética como CRISPR permitiría hacer esas modificaciones del genoma con una facilidad y precisión sin precedentes. Así pues, no es descabellado pensar que pronto alguna empresa ofrecerá a padres y madres pudientes tales servicios. ¿Sería moralmente admisible que esos progenitores los contrataran? ¿Debería el Estado permitírselo?

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