#28 / Marzo-Abril 2018

¿Qué es nuevo?

Sobre lo nuevo como bueno

Consideraciones desde la ética

Begoña Román

© Arnal Ballester, www.arnalballester.com

Lo nuevo y lo mejor: lo fáctico y lo normativo

Nuestra época venera lo nuevo. El marketing sabe que la mera etiqueta de «nuevo», por sí sola, es reclamo y que, a priori, llama la atención del consumidor. En esta época nuestra, además, se suele alabar como una virtud la disposición personal a tener iniciativa y a emprender, considerando casi de pusilánimes a los que no tienen esas ansias. Así se explica parte del impulso que se viene dando a los emprendedores y a la innovación. En el caso del emprendedor, hasta llega a hacerse de la necesidad una virtud. Se alaba la figura del emprendedor como si fuera meritoria, menospreciando la perspectiva, esencial en la ética, de si se trata de una elección autónoma. Pero parece ser que no siempre es así. Por ejemplo, a los jóvenes o las mujeres emprendedoras se las premia por ello, tildando de meritorio y virtuoso lo que en realidad suele ser pura necesidad, dada la condena de un mercado laboral discriminante con edades o género. Y es que para tales colectivos emprender deviene la única posibilidad de encontrar un trabajo. Dicho de otro modo, ser autónomo en lo laboral no siempre es una decisión autónoma. Todo ello sin menospreciar que la necesidad agudiza el ingenio que nos permite adaptarnos, sobrevivir e incluso prosperar.

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