#22 / Marzo-Abril 2017

LEER EN LA ERA DIGITAL

Prejuicio, intimidad y existencia

Santiago Zabala

Leer es una empresa muy íntima. Pertenece a nuestra historia, a nuestra existencia y a nuestro lugar en el mundo. Aunque intentamos escoger lo que leemos y decidimos cuánta de nuestra atención merece cada libro o artículo, no podemos escapar a los horizontes, a las interpretaciones o, como nos enseñó Hans-Georg Gadamer, a los «prejuicios» que nos hicieron leer el texto en primer lugar. Estos prejuicios, al contrario que durante la Ilustración, cuando se veían como una característica negativa, son un factor positivo que debemos tener en cuenta porque nos determina como seres humanos. Según Gadamer, todos nosotros llegamos al texto con nuestros propios prejuicios, que son los que promueven la atención, el interés y el valor que otorgamos a cada texto y en consecuencia a nosotros mismos. Es verdad que a veces deberíamos leer con mucho más atención cierto libro o cambiarlo por otro, pero cada uno de ellos es consecuencia de nuestra condición existencial. Nos convertimos en lo que leemos, y eso es algo bueno.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA