#30 / Julio - Agosto

¿Está la sociedad preparada para la edición genética?

¿Qué significa estar preparados?

Daniel Gamper

Alexis Bukowski,  www.alexisbukowski.com

En sus memorias científicas, Jennifer Doudna, pionera de CRISPR/Cas9, cuenta que una noche de 2014 soñó que Hitler se interesaba por los usos e implicaciones de esta fascinante tecnología.1 Un sueño de advertencia que revela la potencia demoníaca del combate humano contra la enfermedad, la muerte y el dolor. Se diría que la edición genética es como un martillo que sirve tanto para clavar un clavo del que colgar una obra maestra como para partirle el cráneo al prójimo. Sin embargo, la modificación genética heredable desconoce sus consecuencias. No tiene dos funciones o dos caras, sino que su relación con la justicia está indeterminada: no sabemos si destruyendo lo humano no creará algo inhumano, no sabemos si su utilización redundará en graves de-sigualdades sociales, tan graves que no sabemos siquiera cómo imaginarlas. Ante la duda y la responsabilidad, no nos sorprende, por tanto, que Doudna y sus colegas publicaran poco tiempo después un llamamiento para una moratoria mundial en el uso de la técnica de edición genética aplicada a modificar el ADN humano en rasgos hereditarios.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA