#49 / Noviembre-Diciembre 2021

¿Cambio de era o mutación de la historia? El gran reto del siglo XXI

Antropoceno: el desbordamiento

Manuel Arias Maldonado

Cristina Lucas, The People That Is Missing (El Pueblo Que Falta), 2019, still de vídeo, HD, monocanal, sonido, 8’4’’. Obra ambientada en el archipiélago de Svalbard, uno de los lugares más agrestes de la Tierra, situado en el Polo Norte, donde el cambio climático propicia pugnas sobre el reparto de sus nuevos recursos naturales. Vídeo presentado en la feria LOOP Barcelona 2020. Cortesía de la artista y de Albarrán Bourdais (Madrid)

La pregunta sobre el rumbo de la historia humana nunca se ha dejado responder fácilmente, por la sencilla razón de que quienes están llamados a responderla son sus principales protagonistas. Desde que surgiera el moderno sentido de la historia, proceso rigurosamente documentado por el erudito alemán Reinhart Koselleck, los miembros de la clase discutidora occidental se preguntan regularmente acerca del significado de los acontecimientos de los que son hacedores o testigos, incluyendo la posibilidad de que los tiempos hayan cambiado decisivamente e incluso la posibilidad de que haya llegado –o esté a punto de hacerlo– su final definitivo. Ni que decir tiene que esa pregunta se repitió con insistencia durante el salvaje siglo XX, en el que abundan los episodios dignos de figurar en cualquier antología de la catástrofe: dos guerras mundiales, varias tentativas de genocidio, experimentación totalitaria a gran escala. Y aunque el siglo terminase irónicamente con la feliz proclamación –a menudo malinterpretada– del fin de la historia, por entenderse que los terribles conflictos vividos durante el mismo encontraban una feliz resolución en la síntesis liberal-democrática, la historia volvió a llamar a la puerta de la humanidad el 11 de septiembre de 2001. Desde entonces, no ha dado tregua: la crisis financiera primero y la pandemia después han puesto a prueba nuestro sentido de las proporciones. Si sumamos a ello la revolución digital y el ascenso de China a la condición de potencia global, es natural que la pregunta acerca de la trayectoria histórica del ser humano se ponga de nuevo sobre la mesa. Pero si la historia experimenta una mutación que trasciende el simple cambio de época, como parece, se debe a razones bien distintas; razones que ponen de hecho en cuestión la idea misma de una historia exclusivamente humana. Es ahí donde el Antropoceno entra en juego.

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