#20 / Noviembre-Diciembre 2016

Medea Benjamin

Arabia Saudí. El reino de lo injusto

«Los activistas que defienden los derechos humanos en internet usan pseudónimos para mantener el anonimato. Otros salen (o huyen) del país y desde el extranjero organizan campañas a favor de la liberación de los presos políticos. Ensaf Haidar, la mujer del bloguero Raif Badawi, actualmente en prisión, escapó con sus hijos a Canadá, desde donde ha organizado una extraordinaria campaña para liberar a su marido. En 2016 todavía no ha sido puesto en libertad, pero el clamor internacional que provocaron los cincuenta primeros latigazos que imponía su condena ha impedido que el Gobierno le aplique los 950 restantes.»

¿Cómo se puede transformar Arabia Saudí? Algunos saudíes creen que pueden introducir reformas graduales que mejoren las condiciones de vida y contribuyan a abrir el espacio social sin hacer que el barco se tambalee demasiado, y señalan las medidas del difunto rey Abdalá, al que consideran un reformista. Éstas incluyen designar a mujeres para el Consejo de la Shura, concederles derecho de sufragio en las elecciones municipales e introducir cambios en la legislación laboral destinados a ampliar los derechos de los trabajadores. Tales medidas, aseguran, son el resultado de una «presión blanda» proveniente de abajo; abogan por más de lo mismo. Otros afirman que dedicar esfuerzos a obtener reformas limitadas de este tipo es una pérdida de tiempo, aduciendo que muchos de los pequeños avances logrados con el rey Abdalá quedaron anulados cuando el rey Salmán ascendió al poder en 2015. El único modo de lograr avances permanentes, es mediante una reforma estructural.

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