#46 / Mayo-Junio 2021

El miedo y la esperanza. Utopías y distopías en la cultura de masas

Cambiar la secuencia del mundo. Arqueologías del futuro en el cómic

Iván Pintor

Página de Little Nemo in Slumberland (1905-1911), de Winsor McCay.
Se publicó por primera vez en el New York Herald en 1911

No son los avatares de lo posible, sino las existencias virtuales lo que los relatos humanos pueden aventurar en el futuro. Que las ficciones de anticipación hayan cundido al mismo tiempo que el mito del progreso empujaba a la civilización industrial hacia una aceleración permanente de los ritmos de vida y consumo, no sólo muestra que vivimos en sociedades calientes, obsesionadas con la historia, sino también nuestra necesidad de clasificar lo posible –que es por definición inesperado y nunca una mera antesala de lo real– en una pléyade de escenarios virtuales, de devenires cuyo sesgo ha quedado sellado por la tecnología. En la historia de la ciencia ficción anticipatoria, el cómic ha tenido una importancia crucial desde su eclosión como medio de masas en el salto del siglo XIX al XX, tanto por su capacidad de visualizar cualquier escenario concebible como por su común eclosión como medio de masas con la fotografía, el cine, la prensa y la narrativa serial por entregas, en un momento crucial para la memoria visual de la humanidad, al que Marie-José Mondzain ha aludido como una «hidra policéfala», «a través de la cual la imagen emerge del inconsciente, de los mitos y de la teología, pero también de la prehistoria, de la ciencia y de la industria» («Il était une fois l’image», Cahiers du Cinéma, 581, septiembre de 2003).

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