#2 / Noviembre-Diciembre 2013

Gianni Vattimo

Cómo me convertí en antisionista

© Juan Carlos Tomasi

Apesar de lo que a menudo repite el presidente de la República italiana Giorgio Napolitano, se puede ser antisionista sin ser antisemita. No sólo porque el mundo está lleno de judíos que, pese a mantener fuertes vínculos con su tradición, no la identifican con el Estado de Israel, con el cual no pierden ocasión de marcar distancias, sino porque, como precisamente estos judíos no sionistas nos enseñan, la riqueza de la cultura hebrea y su decisiva presencia en el espíritu de Occidente y del mundo moderno en general no sólo no se consolidan con la creación del Estado de Israel, sino que se ven seriamente amenazadas. Hoy en día, cada vez tiene más sentido repetir lo que cierto intelectual judío ha tenido el valor de decir: que entre los daños provocados por la política hitleriana del Holocausto se cuenta la propia creación, en 1948, de Israel como Estado hebreo.

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