#17 / Mayo-Junio 2016

Pierre Lascoumes

Después de la democracia

Contra el poder ejecutivo

«Ser gobernado tan sólo por la ley, ésa era la visión de los revolucionarios franceses. El ejecutivo no tenía más que una misión técnica. Pero con el tiempo se ha convertido en un poder central y es el que hoy en día es necesario incorporar a la democracia.» (Pierre Rosanvallon, Le bon gouvernement, Seuil, 2015)

Desde hace más de veinte años, las críticas de la representación ponen el acento de manera creciente en la importancia de las relaciones directas entre los ciudadanos y los responsables de tomar decisiones. Los debates democráticos se organizan cada vez más en forma de un enfrentamiento entre el poder ejecutivo y la voluntad popular. Y ello en todos los niveles institucionales, tanto de proximidad (democracia local) como centrales (democratización del ejecutivo estatal). Los intermediarios clásicos (cargos electos, alta administración, tecnocracia) se ven así desplazados e incluso percibidos como obstáculos para el funcionamiento democrático.

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