#55 / Noviembre-Diciembre 2022

La democracia directa

Contra la opacidad

Valerio Rocco

© Luis Alzueta, @luisalzueta

Una de las pretensiones de los movimientos que defienden la democracia directa es acabar con la presunta opacidad de la democracia indirecta. En Italia, el Movimiento 5 Estrellas escogió desde su fundación, como una de sus principales consignas: «Dalla democracia indiretta alla democrazia in diretta» («desde la democracia indirecta hacia la democracia en directo»). Se trata de una expresión muy significativa, por varias razones: por una parte, ya revelaba que este movimiento es, en buena medida, la otra cara de la moneda del berlusconismo, con la conversión de la política en espectáculo, fundamentalmente televisivo. Por otra parte, conectaba esta propuesta política con el antecedente más sólido de la democracia directa antipartidista en el siglo XX: Ross Perot. Este magnate estadounidense propuso, muchos años antes de la popularización de internet, que las deliberaciones y las votaciones de los ciudadanos se hicieran semanalmente, de manera directa, desde cada casa, a través de unas televisiones conectadas entre sí, y después de haber visto un programa informativo de una hora de duración. Así pues, esta sería la alternativa: o la democracia indirecta (opaca, lenta y alejada) o la democracia en directo (transparente, ágil y, por supuesto, entretenida).

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA