#39 / Enero-Febrero

Pilar Bonet

Del Muro a los muros

El vuelo 17 de Malaysia Airlines (MH17) del 17 de julio despegó del Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol a las 12.14 (CEST) hacia el Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur. Se estrelló en la villa de Grábovo, en el raión ucraniano de Shajtarsk, en el óblast de Donetsk, a cuarenta kilómetros de la frontera con Rusia. «Como víctimas de los nuevos muros pueden ser consideradas incluso las 298 personas que viajaban en el Boeing malasio abatido en julio de 2014 sobre la línea de frente entre Ucrania y los separatistas del Donbás. Por si fuera poco, nuevas fronteras aéreas afectan a las compañías de aviación rusas, que tardan más tiempo en llegar a su destino en Europa occidental por tener que evitar el espacio aéreo de Ucrania. Las líneas aéreas rusas evitan también el espacio aéreo de Ucrania en sus vuelos a Crimea.»

La caída del Muro de Berlín se ha convertido en un símbolo del denominado «fin de la Gerra Fría», pero aquel acontecimiento tiene una validez limitada, en contra de lo que puede parecer en Europa occidental, una zona del planeta proclive a identificar su propia percepción de la realidad próxima con el conjunto de esa realidad globalmente considerada. Otras unidades de medida y otras percepciones cuestionan este acontecimiento como punto de inflexión de valor universal.

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