#38 / Noviembre - Diciembre

Editorial

El destino de la libertad

Josep Ramoneda

¿Es inevitable la deriva de la democracia hacia el autoritarismo? ¿Es compatible la actual fase del capitalismo global con la democracia liberal? Estas son preguntas recurrentes en este momento, que merecen una reflexión más profunda que la doctrina del mejor de los mundos posibles con los que algunos, al modo de Steven Pinker, pretenden combatir cierto pesimismo de la inteligencia.

El debate coincide con el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Esta gran inundación, que sigue produciendo efectos sobre el mundo, fue un momento fantástico en la doble acepción de la palabra: magnífico y quimérico a la vez. Un momento de la historia de la libertad que no tardó en generar absurdas fantasías y nuevas pesadillas. El muro de la vergüenza no fue el último, después los muros se han multiplicado en la Tierra, a menudo impulsados por los mismos que festejaron aquel acontecimiento, con una novedad relevante: el de Berlín impedía salir, los de ahora impiden entrar. El acontecimiento generó una fantasía que duró poco: el fin de la historia y el triunfo definitivo de la democracia liberal, que sirvió como cortina para esconder unas transiciones en el Este que dieron nueva vida a viejas formas de autoritarismo. Sirva este aniversario para recordar que la lucha por la libertad no se acaba nunca. Y que vuelven a pesar serias amenazas sobre ella en un momento de desconcierto en que la gente siente el desamparo de Gobiernos impotentes ante los poderes globales y aparecen por todas partes las voces que pretenden encuadrar a la ciudadanía con las eternas apelaciones a valores presuntamente transcendentales, encauzando el miedo y el resentimiento a través de lo patriótico, lo fundamental y lo religioso. El autoritarismo posdemocrático es un riesgo real después de la deshumanización de la idea de progreso. ¿Dónde queda el progreso como promesa de emancipación de las personas?

Un relato de José M. Faraldo testifica de los cambios producidos en la antigua Unión Soviética. Pero sobre todo, hemos tomado el aniversario de la caída del Muro de Berlín como motivo para una reflexión de fondo sobre el destino de la libertad y el regreso de los viejos monstruos totalitarios. Como decía Václav Havel, figura genuina de aquel momento, «si el fundamento del sistema es la vida en la mentira no es raro que la vida en la verdad sea vista como el principal peligro». Cuando la mentira vuelve a ser reina, hay pocas dudas sobre el camino a seguir. Por eso, con Enzo Traverso, recorremos el «tortuoso camino de la libertad», y Andreas Huyssen, Barbie Zelizer y Nelson Ribeiro nos describen las modalidades del autoritarismo del siglo XXI, con la sombra del fascismo merodeando de nuevo. Huyssen cita a Adam Tooze: «el capitalismo moderno es una fuerza fundamentalmente desestabilizadora que desafía constantemente al Estado de derecho como tal».

De la Tierra al cielo. De pronto, volvemos a mirar la Luna. Las incógnitas e inseguridades sobre el futuro de la Tierra combinadas con los progresos de las ciencias fundamentales nos abren un horizonte, donde las potencialidades de nuestro saber y los poderes de la fantasía encuentran fértil terreno. La idea de dejar el mundo también interpela al arte (y mostramos algunos ejemplos), en un momento en que la conquista del espacio vuelve a estar en la geopolítica, como si fuera una manera de certificar la condición de superpotencia. En cualquier caso, para que no perdamos el mundo de vista, el físico Eduard Massó nos sitúa: ¿qué sabemos del Universo?