#49 / Noviembre-Diciembre 2021

La nueva derecha radical

El fantasma del fascismo

Por qué la extrema derecha 2.0 es algo distinto

Steven Forti

Madrid, España, 2 de mayo de 2021. Un partidario del partido Vox vestido con la bandera española durante un mitin del último día de campaña antes de las elecciones regionales de Madrid el 4 de mayo de 2021.
© Marcos del Mazo/Alamy Live News

En octubre de 2020, el portal en red progresista Vox preguntaba a ocho historiadores si Donald Trump era un fascista. No era la primera vez que se planteaba esta cuestión, sino que el mismo debate se había generado, con cierta regularidad, desde la entrada en política del tycoon neoyorquino. El interrogante tampoco se limitó únicamente al caso de Estados Unidos. En diciembre de 2018, tras el éxito de Vox en las elecciones andaluzas, el diario El País preguntaba a tres expertos si la formación liderada por Santiago Abascal era un partido fascista. Lo mismo puede afirmarse para prácticamente todos los países occidentales en los últimos tiempos, sobre todo cuando coincidía con el avance o la victoria de algún partido ultraderechista. ¿Ha vuelto, pues, el fascismo justo cuando se cumple un siglo de la fundación de los Fasci di Combattimento por Benito Mussolini? ¿O quizá el fantasma del fascismo nos impide ver qué hay de nuevo –y diferente– en fenómenos como el trumpismo, el bolsonarismo, la Liga de Matteo Salvini, el lepenismo, el partido Fidesz de Viktor Orbán, la misma Vox o el Partido de la Libertad austriaco?

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