#55 / Noviembre-Diciembre 2022

Editorial

El miedo, la democracia y la vida

Josep Ramoneda

La actualidad nos interpela permanentemente, en un momento en que es evidente que los parámetros sobre los que se construyó el mundo surgido de la Segunda Guerra Mundial ya no operan. La pandemia, la guerra, la crisis ecológica que deja al negacionismo en el ridículo, los movimientos migratorios, las amenazas permanentes a la gobernabilidad del mundo nos imponen el deber de buscar, desde las humanidades, vías de acercamiento a cuestiones que escapan a los lugares comunes adquiridos. Y así Michel Agier reflexiona sobre el proceso que ha convertido a los inmigrantes en indeseables, con el racismo como forma de su naturalización. Y en sus palabras resuena una frase de Adan Kovacsics en la entrevista de Pilar Gómez Rodríguez que nos encontramos al pasar las páginas: «En ningún momento olvido lo que significa ser un extranjero».

Buscando las claves de los cambios en las estructuras del poder político global, Xavier Mas de Xaxàs describe las trampas en las que han caído Xi Jinping y Vladímir Putin en la búsqueda de centralidad en la construcción de un nuevo orden mundial. Y Pere Vilanova categoriza el desconcierto estratégico como nuevo paradigma de un sistema de gobernanza encallado en el desorden.

Y en este contexto: la democracia. ¿Debería ser directa la democracia? Como escribe Santiago Zabala, «en filosofía lo que cuenta es la pregunta, no la respuesta». Y por eso las preguntas fundamentales se repiten una y otra vez. En este caso, con la pregunta lo que se pretende es reflexionar sobra la democracia en un momento en que sus instituciones parecen estar a contracorriente. Y una marea negra va extendiéndose por el mundo, con diferentes manifestaciones, portadora de una amenaza que tiene nombre: autoritarismo posdemocrático. Dicho de otro modo, asistimos al fortalecimiento de los poderes represivos del Estado y a la restricción de las libertades al servicio de los intereses del neoliberalismo económico. En este contexto, que es el paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero y digital, la democracia liberal está seriamente amenazada. Y de ahí el recurso a la pregunta por la democracia directa como vía para una reflexión general sobre el futuro. ¿Qué es la democracia posible? ¿Cómo salvar la democracia atrapados en el universo digital? La opacidad –«la transparencia no es un problema para la democracia indirecta sino una de sus más importantes vías de salvación», escribe Valerio Rocco Lozano. Del mismo modo que Daniel Gamper plantea la necesidad de salir del bucle de la desconfianza generada por la pérdida relativa de poder de los responsables políticos atrapados por la fuerza de los económicos. Y en esta línea Carol Galais nos invita a combatir la incivilidad en redes que frena la deliberación y amenaza la convivencia. O David Block reflexiona sobre la toxicidad informativa. Xavier Domènech Sampere se enfrenta a la gran mutación producida por la explosión de las redes y los mitos que la acompañan. Y ampliando el espectro, José Luis Moreno Pestaña afronta las contradicciones entre la democracia y los marcos capitalistas en que se han ido propagando. Mientras, Francesco Pallante desmenuza una afirmación clásica: «El exceso de democracia mata la democracia». ¿Hay un justo punto de la democracia? ¿O sencillamente es un sistema precario que o se defiende día a día o su condena es imparable? Dicho de otro modo: este dossier es un intento de actualización de los interrogantes que nos viene planteando la democracia desde siempre.

Y no quiero acabar sin hacer mención a dos piezas literarias salidas directamente de la vida, de la dimensión trágica de la condición humana. El relato de Marina Perezagua sobre la maternidad. Y la crónica de Ramon Iglesias sobre el misterio de Evi Rauter, la joven que apareció colgada en un árbol de Portbou el 4 de septiembre de 1990: su familia ha tardado 32 años en conocer su destino.