#49 / Noviembre-Diciembre 2021

¿Cambio de era o mutación de la historia? El gran reto del siglo XXI

El nuevo mundo

Félix Riera

«Vidalou nos alerta: “Por doquier se libran batallas en las que resuena esta misma idea: el bosque no es un yacimiento de biomasa, una zona de desarrollo futuro, una reserva de la biosfera ni un sumidero de carbono; el bosque es un pueblo que se subleva, una defensa que se organiza, imaginarios que se intensifican”.»

Desde hace algún tiempo, los esfuerzos de numerosos científicos se están encaminando a producir vida «artificial», a cortar el último lazo que sitúa al hombre entre los hijos de la naturaleza.

Hannah Arendt, La condición humana (1958)

Si la Revolución francesa sigue teniendo un enorme prestigio en nuestro tiempo se debe no tanto al hecho de haber destronado a Luis XVI y su absolutismo ilustrado, llevando al monarca a la guillotina, como al haber logrado impulsar derechos sociales que fundaron un nuevo tiempo social y político. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789 es su logro más determinante que sigue interpelando a las conciencias de las sociedades modernas. Una carta donde se hace imperativo garantizar los derechos de «libertad de propiedad, seguridad y resistencia a la opresión», «… el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, tiene sólo aquellos límites que aseguran a los demás miembros de la misma sociedad el goce de estos mismos derechos». La lucha por lograr los nuevos derechos, que habían de garantizar la supervivencia del pueblo francés, fue más determinante que la ira contra el tirano y que desembocó en una espiral de violencia contra los abusos de la monarquía y la iglesia. La tríada Libertad, Igualdad y Fraternidad sigue siendo una divisa viva y siempre actualizada por la República francesa.

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