#47 / Julio-Agosto 2021

¿Qué es la vida buena?

En Marte no se vive bien

Para una ética de la Tierra

Daniel Gamper

Vista panorámica de la montaña Wdowiak de Marte desde el rover Opportunity, 16 de octubre de 2014. Imagen de la exposición Marte, El espejo rojo, presentada en el CCCB, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, entre el 25 de febrero y el 11 de julio de 2021, y comisariada por Juan Insua. © NASA/cortesía del CCCB

Un asunto privado. Nuestra mirada colectiva a la vida buena está mediada por la cosmovisión liberal según la cual este es un asunto sobre todo subjetivo e individual. En su versión más banal, la vida es buena en la medida en que alguien así lo considere. Existen, ciertamente, horizontes del bien compartidos por los miembros de comunidades electivas, y también expectativas de lo bueno, estándares de modos de vivir, un abanico finito de maneras consideradas significativas de que cada cual busque la autenticidad. Pero el soberano del bien es el individuo. Desde la perspectiva liberal, el pluralismo de los valores es el resultado del ejercicio de las libertades individuales: si no se obstaculiza o interfiere la acción de los ciudadanos, proliferará la diversidad de estilos de vida. Este pluralismo no es infinito, sino que se da en un marco social en el que algunas formas de vida se consideran más significativas que otras y merecen la aprobación tácita de las personas: libertad no es arbitrio, sino libertad situada.

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