#2 / Noviembre-Diciembre 2013

Mia Couto

Fortalecer el miedo

Sin título. Serie Grande Hotel (Beira, Mozambique) © Héctor Mediavilla, 2011

El miedo fue uno de mis primeros maestros. Antes de llegar a confiar en criaturas celestiales, aprendí a temer a monstruos, fantasmas y demonios. Cuando llegaron los ángeles, lo hicieron para protegerme, servían como agentes de seguridad privada de las almas. Los que me protegían, no siempre se daban cuenta de la diferencia entre sentimiento y realidad. Eso ocurría, por ejemplo, cuando me enseñaban a desconfiar de los desconocidos. En verdad, la mayor parte de la violencia llevada a cabo contra los niños siempre ha sido practicada por parientes y conocidos, no por extraños. Los fantasmas activos de mi infancia reproducían ese viejo engaño de que estamos más seguros en ambientes que reconocemos. Mis ángeles de la guarda tenían la ingenuidad de creer que yo estaría más protegido sólo porque no me aventuraba más allá de la frontera de mi lengua, de mi cultura, de mi territorio.

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