#33 / Enero - Febrero

Antoni Castells i Oliveres

Globalización, democracia y mercados

Los perdedores de la globalización

1. La hegemonía del pensamiento neoliberal-conservador y la «abdicación» de la izquierda. La globalización genera consecuencias económicas y sociales que requieren repuestas políticas. Durante las tres décadas de oro de la globalización se han querido ignorar estas consecuencias negativas. El clima institucional abrumadoramente dominante era el de un mundo global feliz, imagino que bastante parecido al clima que debía existir en la época dorada del «laissez-faire» en los «felices veinte» del siglo pasado. Las instituciones internacionales (con el FMI a la cabeza), los bancos centrales, la academia y el mundo de la política saludaban alborozados la etapa de la «gran moderación» en que parecía que se había instalado la economía. El ciclo económico había desaparecido, o se había conseguido domesticarlo. El conocido como «Consenso de Washington» venía a resumir las tesis centrales sobre las que se fundamentó esta etapa. «Hasta cierto punto –señala El-Erian, 2018– , la confianza en el Consenso de Washington se convirtió en algo así como una fe ciega. La complacencia entre los “policy-makers” y también entre los economistas contribuyeron a que la economía mundial deviniera más vulnerable a una serie de pequeños “shocks” que, el año 2008, culminaron en una crisis que estuvo a punto de precipitar al mundo en una depresión económica devastadora de muchos años de duración».

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