#54 / Septiembre-Octubre 2022

Eva Illouz

Gobernar la conciencia

La guerra de Putin

Una diana que representa el retrato del presidente ruso Vladímir Putin en un campo de tiro. Lviv, Ucrania, 24 de marzo de 2022. Esta fotografía pudo verse en la 34.ª edición del Festival Internacional de Fotoperiodismo Visa pour l’Image – Perpignan, 2022. Ganadora de la Visa d’or de la Ville de Perpignan Rémi Ochlik 2022.
© Lucas Baroulet para Le Monde/cortesía del autor y Visa pour l’Image

Las guerras son terremotos provocados por el hombre. Como lo expresó sucintamente el Tribunal Militar Internacional establecido en Nú-remberg después de la Segunda Guerra Mundial: «La guerra es en esencia algo malo». Las guerras matan vidas jóvenes, dejan a muchos más en duelo, separan a amigos y familias, destruyen edificios construidos lentamente y pertenencias acumuladas con paciencia. Dejan sin hogar a poblaciones enteras de la noche a la mañana. Desorganizan el Estado y agotan sus recursos. Destruyen la sociedad civil. Más importante aún, como lo expresó el Tribunal Internacional: las guerras afectan no sólo a los países en guerra, sino al mundo entero.

Las guerras también crean una sensación de profunda desorientación moral e intelectual. A pesar de que ha dado nueva vida a la Unión Europea, a la OTAN y a la alianza política entre Estados Unidos y Europa, la guerra entre Rusia y Ucrania, más que muchas otras, ha desestabilizado algunas formas fundamentales de entender el mundo, quizá la más llamativa: el significado del nazismo y el victimismo.

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