#15 / Enero-Febrero 2016

Manuel Garín

La ficción televisiva en el siglo XXI

Guest cinema

o cómo secuestrar a cineastas en series de televisión

Semanas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, alguien en la productora de J. J. Abrams (Bad Robot) llamó a alguien en la productora de Quentin Tarantino (A Band Apart) para que el director de Pulp Fiction interpretase a un despiadado terrorista en la serie Alias, estrenada ese mismo mes. Por aquel entonces casi nadie conocía a Abrams fuera de los círculos hollywoodienses y faltaban dos años para el estreno de Kill Bill. Sin la sombra de las torres, con el fantasma del terrorismo islámico causando estragos por todo el mundo, cualquier persona mínimamente prudente habría dicho que no: no es el momento, bad timing, otra vez será… Pero Tarantino aceptó. Y unos meses más tarde aparecía en el prime time televisivo de los domingos por la noche secuestrando un edificio gubernamental en el centro de Los Ángeles, entre víctimas inocentes, bombas y una sesión de bukake con champagne.

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