#2 / Noviembre-Diciembre 2013

Rafael Poch de Feliu

Alemania y sus sombras:

Ínsula germánica

Badeschiff, swimming pool, Arena, Berlín, Treptow © Thomas Meyer, mayo de 2008, Alemania. De la serie Berlin. Agencia Ostkreuz

Viví en Alemania en los años ochenta y luego pasé veinte años fuera de Europa, entre la URSS/Rusia y China. Durante todos esos años mi único contacto con el país era la compañía de aviación que me llevaba de vez en cuando a casa, con escalas bien en Fráncfort, bien en Múnich. ¿Qué decir? Tras haber catado la langosta informativa con dos estrellas Michelin que fueron los extraordinarios años ochenta y noventa en Moscú y el prodigioso principio del siglo en Pekín, la verdad es que la política europea y particularmente la alemana, tan previsible y falta de sorpresas, se parecía en cuanto a sabor a uno de esos insulsos bocadillos de calamares que servían en Madrid, sin ni siquiera la alegría del tomate. Así que, con esa sensación de menú degradado, abría los periódicos alemanes en aquellos vuelos de Lufthansa que durante tanto tiempo me llevaron una o dos veces al año desde Eurasia a Barcelona.

Para leer este artículo completo COMPRA ESTE NÚMERO o SUSCRÍBETE A LA REVISTA