#3 / Enero-Febrero 2014

Fernando Esteve

La deuda y la culpa

La crisis de la deuda

© Samuel Aranda, del proyecto Spanish Crisis

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Una economía moderna en que todas las transacciones que ligan a familias, empresas y administraciones públicas tuvieran que hacerse obligadamente al contado por no existir mecanismos de crédito es inimaginable. Sin créditos, o sea, sin deudas, el motor económico funcionaría al ralentí, en una suerte de permanente depresión económica. Detrás del fenomenal incremento de la riqueza económica de los últimos siglos está sin duda toda una sucesión de innovaciones financieras que, desde la sociedad anónima hasta la generalización de la financiación al consumo y las compras a plazos, han facilitado las relaciones entre quienes tienen recursos por encima de sus necesidades y quienes no. Pero, al igual que sucede con el resto de innovaciones técnicas, también las financieras tienen siempre su lado oscuro que, cuando se pone de manifiesto, pone en riesgo la economía de las  sociedades que las adoptan.

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