#54 / Septiembre-Octubre 2022

Las literaturas del yo

La experiencia como herramienta política

Borja Bagunyà

Walt Whitman (1819-1892), con 37 años. Frontispicio de Hojas de hierba (Fulton St., Brooklyn, Nueva York, 1855). Acero grabado por Samuel Hollyer a partir de un daguerrotipo perdido de Gabriel Harrison./Wikipedia Commons

Hay un momento al principio de La bastarda en que Violette Leduc se pregunta: «Violette Leduc, ¿quién es?». El resto del libro, de marcado carácter autobiográfico, puede verse como un intento de contestar a esa pregunta, formulada así, en tercera persona. Violette nació de una relación ilegítima, es la «hija no reconocida de un señorito», así que en la primera página se dispone a escribir su vida de nuevo, empezando por su nombre, al que tiene que dotar de contenido: «Heme aquí naciendo sobre un libro de registro civil, en el extremo de la pluma de un empleado. No hay suciedad, no hay placenta: sólo unas letras sobre un registro».

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