#50 / Enero-Febrero 2022

Tomàs Marquès i Bonet

La incertidumbre en la ciencia (biológica)

Y sin embargo funciona

© Luís Alzueta

«[La ciencia] funciona. No es perfecta. Se puede hacer un mal uso de ella. Es sólo una herramienta. Pero es, con diferencia, la mejor herramienta que tenemos, autocorrectiva, continua y aplicable a todo.» Así se postulaba Carl Sagan, ya hace unos años, y para mí continúa siendo una magnifica visión de lo que aporta la ciencia a nuestra sociedad y a nosotros mismos. La ciencia, en constante búsqueda de la verdad, no deja de ser una herramienta que los humanos hemos desarrollado para ayudarnos a sobrevivir en este planeta. Pero ¿es la ciencia la verdad? No. En ciencia no hay verdades únicas, sagradas e inmutables. Constantemente se tienen que examinar de manera profunda todos los condicionantes y escenarios. Sólo por ser autoridad (científico, por ejemplo), los argumentos no valen nada, tienen que estar soportados por hechos, y si estos cambian, todo se viene abajo y debemos volver a revisar las hipótesis que generaban unas predicciones que luego, no se cumplen. Toda hipótesis que no sea compatible con los hechos se debe revisar o descartar. No hay margen. Para mí, esta es la belleza de la ciencia, la humildad con la que se tiene que afrontar cuando los hechos no te dan la razón, por elegante e inteligente que sea el planteamiento inicial. Y aquí radica la base de este texto, la relación íntima entre ciencia e incertidumbre. De hecho, los científicos estamos acostumbrados a tratar problemas complejos con probabilidades. Buena parte de la ciencia se basa en formular hipótesis, y asignar una explicación a fenómenos con un pequeño margen de error, pero pocas veces con certeza absoluta. Vivir con esta idea de que nos movemos en un entorno incierto, y lo que hacemos los científicos es sólo una aproximación probabilística a la verdad, no debería sorprender a buena parte de la sociedad, pero de todas maneras, a mí aún me sorprende que buena parte de ella todavía espere de la ciencia verdades inmutables. ¡Creo que a pocas disciplinas he visto cambiar de parecer tan rápidamente como a ciertos científicos en los últimos dieciocho meses, pero esto es honesto y bueno! Nos debemos a la realidad, y si esta cambia, nuestros planteamientos deben cambiar con ella y no enrocarnos en nuestra hipótesis de partida.

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