#34 / Marzo - Abril

Catalunya - España: ¿Qué nos ha pasado?

La literatura pornográfica

Entre el humanismo y el posthumanismo

José Ovejero

© Arnal ballester, www.arnalballester.com

La producción y el consumo de pornografía no suelen considerarse formas de experiencia estética, como señala Susan Sontag en La imaginación pornográfica, sino como resultado de un problema de orden psicológico o sociológico: inmadurez sexual del individuo o explotación del cuerpo femenino como mercancía, sobre todo pero no sólo del cuerpo femenino, o también resultado de la represión provocada por la moral sexual cristiana. Que buena parte de las novelas pornográficas no alcanzan (ni lo pretenden) la categoría de lo literario es claro, no debido a la descripción explícita y repetitiva de los actos sexuales, con o sin violencia incluida, sino por la simplicidad de su propósito, que se dirige casi exclusivamente a la no tan difícil tarea de excitar al lector (a veces también a la lectora). Cuando en una novela domina un solo objetivo, se atenta contra aquella exigencia que según Kundera debe satisfacer la literatura: mostrar la complejidad de lo real.

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