#35 / Mayo - Junio

La gran inundación. Treinta años después de la caída del Muro de Berlín

La era de los populismos globales

Federico Finchelstein

© Mari Fouz

 

En esta era de populismos globales, una pregunta inicial para pensar lo acontecido tras la caída del Muro de Berlín es si esta caída tuvo consecuencias relativamente simétricas a ambos lados del Atlántico, y en particular con respecto al desarrollo político de los populismos que han llegado al poder en los últimos años. ¿Fue 1989 el comienzo de aquellos? La respuesta parece ser afirmativa para los casos de países europeos que habían vivido dictaduras y, por lo tanto, contextos en los cuales el populismo como forma de democracia no podía desarrollarse. La ruptura de 1989 no fue tan importante, o al menos no fue la causa principal que explicaría la explosión de los populismos actuales en Europa occidental, Estados Unidos, África, Asia y América Latina. El populismo como movimiento político existe desde fines del siglo XIX y como régimen de poder, desde fines de la década de 1940. Desde sus inicios, el populismo fue un fenómeno global. Por esta razón, una pregunta no menos relevante sería la importancia de los fenómenos, intercambios y apropiaciones transnacionales en la historia del populismo. ¿Cuánto se diferencian unos y otros? ¿Cuánto influyen sus transferencias y sincronías en el transcurso de sus historias nacionales y globales? Lo que está claro es que, tras el evento global de 1989, los populismos de extrema derecha en Europa vivieron un renacimiento, pero sus dimensiones transnacionales los preceden y también los explican históricamente a largo plazo. En este texto presento una primera aproximación para pensar la historia de la globalidad populista y propongo que 1945 es el punto de ruptura mayor en la historia del populismo.

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