#35 / Mayo - Junio

Tomàs Marquès i Bonet

La revolución biomédica

© Esperança Rabat

Dentro de los diferentes campos de la biología, la biomedicina ha sido sin duda uno de esos gracias a los que los avances científicos y tecnológicos han arrojado más luz al conocimiento global de nuestra especie y de nuestra salud. La biomedicina, formalmente definida como aquella disciplina que permite estudiar los procesos biológicos con el objetivo final de entender enfermedades, desarrollar un tratamiento y finalmente aportar remedios efectivos, ha centrado buena parte de los esfuerzos globales y económicos de los últimos años en una filosofía común con otras áreas: debemos entender las bases de las enfermedades para realizar una mejor previsión y un tratamiento más personalizado. Globalmente, y sólo a modo de ejemplo, la esperanza de vida ha ido aumentando a un ritmo vertiginoso acompasada con una bajada mundial de la mortalidad infantil, lo que sitúa el refuerzo de la medicina y de todas las tecnologías de las que esta saca partido como un éxito colectivo. Dentro de estas, claramente algunas, como las mejoras en la capacidad de diagnóstico vía imágenes del interior del cuerpo (TAC, IRM o PET), el diseño avanzado de medicamentos, la bioinformática y el big data o la genómica son claros exponentes. En este artículo me centraré sobre todo en la revolución genómica como base del conocimiento y futuro de la biomedicina.

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