#6 / Julio-Agosto 2014

Editorial

Las raíces del mundo actual

Josep Ramoneda

En 1979, en un artículo publicado en la revista Taula de Canvi conjuntamente con Félix Fanés escribíamos: «Los años setenta han sido unos años crepusculares. Se ha producido el final de muchas cosas, algunas de las cuales poseían la fuerza de lo que parecía inmarcesible. Han resultado ser como un cementerio colosal. Todo lo que allí llegaba con fuerza avasalladora, moría irremediablemente en su seno». Quizás lo que desapareció de una manera más destacada fue la idea de esperanza, entrábamos sin darnos cuenta en un tiempo en que el pasado y el futuro se desdibujarían en un presente continuo.

Fue precisamente en el primer semestre de 1979 que Michel Foucault, en su curso del Collège de France, publicado bajo el título de «Naissance du biopolitique», explicó el proceso de fundación del nuevo Estado alemán en la posguerra. Sobre las ruinas del Estado totalitario nazi, sin una resistencia que pudiera dar continuidad democrática a la historia de Alemania, se requería una forma distinta de legitimación y se encontró en el crecimiento económico. «La historia había dicho “no” al Estado alemán. Es ahora la economía la que le va a permitir afirmarse.» Así lo entendieron Ludwig Erhard y los economistas de la Escuela de Friburgo, y surgió la ideología del «milagro alemán». Nació «así un Estado radicalmente económico, tomando radicalmente el sentido estricto del término: esto es, que su raíz es muy exactamente económica». El 28 de mayo de 1948, Erhard pronunció un discurso emblemático en el que afirmó: «Hay que liberar a la economía de las limitaciones del Estado». Había nacido el neoliberalismo casi medio siglo antes de que se convirtiera en una ideología hegemónica.

1979 como año de referencia del cambio de paradigma. El primer mundo salía de la economía industrial y de la sociedad de clases y emprendía el camino hacia la sociedad de la información y de la economía financiera, y la fantasía de una inmensa clase media que abarcaba casi toda la escala social. Es el paradigma que ahora se tambalea. Pero el impulso de aquel año no cesa, de allí surgió el sujeto económico autosuficiente navegando cada vez más desprotegido por las aguas de un capitalismo cada vez más desregulado, y con él las nuevas formas de servidumbre voluntaria.

De esta historia de 35 años se hace eco este número de La Maleta de Portbou. De cómo se ha ido configurando el hombre nuevo por la vía del crédito, la imagen y el vínculo (Michel Feher) y de qué experiencias culturales, morales y artísticas se han ido sembrando. Pero también de las nuevas preguntas y de las nuevas urgencias que surgen cuando parece que se han agotado las fuerzas de aquel impulso y empiezan a aparecer señales de un nuevo cambio de paradigma: la remodernización de la política, después de la vacación posmoderna, la aparición de inesperadas formas de politización («utopías disponibles», en expresión de Marina Subirats) o la reanudación de la relación con el otro, desnudada entre la indiferencia y el miedo.

«Hay que abordar la inequidad inaceptable de que el lugar donde tú vives determine las posibilidades de tener una vida saludable», dice Pedro Alonso, que se ha pasado la vida investigando las enfermedades que matan por millones en los países en desarrollo. Y Samar Yazbek nos trae el testimonio de las guerras de aniquilación en el caos de la geopolítica global. Tampoco el neoliberalismo llevaba al paraíso.