#42 / Septiembre-Octubre 2020

Galería

Más allá de la ventana

Arte, aislamiento y una exposición que hubiera podido ser

Carolina Ciuti

Francesca Banchelli, Bello era il mio amore, però un po’ malinconico, 2020. Pintura al óleo y acrílica sobre algodón, 180 × 140 cm. Cortesía de la artista

Durante todo el curso de la historia del arte, el motivo de la mirada a través de la ventana presenta un interesante y duradero simbolismo. Declinado de manera diferente según la época, ilustra por lo general la distinción formal –y a veces política y cultural– entre mundo exterior e interior, la perspectiva del sujeto observado y del observador. Se encuentran ejemplos en la pintura renacentista, en la flamenca, en los cuadros impresionistas, en las escenas silenciosas de Edward Hopper o en las «ventanas indiscretas» de Gail Albert Halaban, entre otros.

Sin embargo, en estos días de aislamiento forzado, el tema de las ventanas –o de la representación de la vida más allá de ellas– adquiere un significado adicional. Infinitamente reproducidas en las redes sociales y los telediarios, las escenas cotidianas de los aplausos a los «héroes» de esta crisis, de los flashmobs para cantar, de los entrenamientos en los balcones porque «¡el ejercicio físico ayuda al humor!», construyen una narrativa romantizada de la cuarentena. A estas escenas, se juntan después las imágenes de los niños que juegan en las terrazas, de los abuelos que se asoman a las ventanas de los hospicios llevando mascarillas (en el mejor de los casos), o de los detenidos que protestan en los terrados de las cárceles para exigir medidas sanitarias urgentes.

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