#3 / Enero-Febrero 2014

Clásicos

Nicolás Maquiavelo

Josep Maria Ruiz Simon

Retrato póstumo de Maquiavelo, segunda mitad del s. XVI. Santi di Tito (1536-1603). Museo di Palazzo Vecchio. Florencia.

«El poder de la multitud se relaciona con su deseo de no ser oprimida y con la consciencia de su fuerza para crear situaciones que obligan a los gobernantes a instituir leyes que protegen el libre vivir de la ciudadanía de las ambiciones de los pocos.»

El arte de domar la fortuna

Tras la segunda muerte de Pier Soderini, Maquiavelo escribió este epigrama: «La noche que murió Pier Soderini, su alma fue a la boca del infierno; y Plutón gritó: “¿Qué haces en el infierno,  alma cándida?, vete al limbo con los otros niños”».  El antiguo gonfaloniere de la República florentina dio el último de sus últimos suspiros en Roma el 13 de junio de 1522. Diez años antes, en agosto de 1512, Niccolò Machiavelli, que había participado en el gobierno republicano desde diversos e importantes cargos, había vivido de muy cerca su primera defunción, la muerte civil que le llevó a un exilio forzoso y definitivo tras verse obligado a dimitir y a dejar el control de la ciudad, que acababa de ser derrotada por las tropas de la Liga Santa, en manos de la facción aristocrática partidaria de la vuelta de los Medici.

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