#1 / Septiembre-Octubre 2013

Dani Rodrik

¿Quién necesita el Estado-nación?

El Estado-nación tiene pocos amigos en nuestros días.1 Se le ve, en general, como una construcción arcaica que choca con la realidad del siglo XXI. Los expertos confían cada vez más en las ONG, en la responsabilidad social corporativa global o en la gobernanza global para perseguir el interés general y los fines sociales. Es habitual señalar a los políticos nacionales como los únicos beneficiarios del Estado-nación, del que dependen sus privilegios y estatus.

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