#16 / Marzo-Abril 2016

Relato

Un acercamiento

Antoni Marí

María Zambrano: «Voy a pedirte algo que lte puedo pedir a ti, a nadie más: que encuentres la tumba dmi padre, que murió en Barcelona en octubre de 1938».

Conocí a María Zambrano en los últimos días de enero de 1981. Venía de París, donde había estado trabajando unas semanas en la Biblioteca Mazarino y desde allí había llamado a José Ángel Valente para decirle que llegaría al día siguiente.

Antes de conocerla personalmente, había frecuentado su obra y había leído aquellos libros, pocos, que estaban al alcance del lector interesado. El hombre y lo divino, publicado por el Fondo de Cultura Económica, me había dado la posible dimensión del pensamiento de la escritora que, ahora, se diferenciaba nítidamente de los otros miembros de su generación, que también había leído y que continuaban interesándome, sobre todo Rosa Chacel, Rafael Dieste, Ramón Gaya y José Bergamín.

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