#47 / Julio-Agosto 2021

Emmanuel Alloa

Un cansancio tan poderoso

© Arnal Ballester, www.arnalballester.com

Cansados de estar cansados

 

Para matizar las exigencias contradictorias que pesan sobre los individuos de la era del capitalismo tardío, Alain Ehrenberg en su época evocaba la «fatiga de ser uno mismo» (La fatiga de ser uno mismo, Nueva Visión, 2000). Paradójicamente, para muchos profesionales en paro técnico, el interminable paréntesis de la covid es vivido como el cansancio de no poder ser uno mismo. Entre aquellos a los que se les pide «aguantar» hasta el hipotético regreso a la actividad –los autónomos, pero también muy particularmente el mundo de la cultura y el de las artes escénicas– y aquellos que, en la hipersolicitación de las pantallas, sólo aguantan con el refuerzo de sustancias de todo tipo, el cansancio profundo parece ser el principal efecto secundario del virus. ¿Hasta cuándo y por qué aguantar, cuando el futuro nunca ha sido tan incierto? Los psiquiatras informan de un número alarmante de personas que sufren de agotamiento general. Convertido en el estándar por defecto de la noche a la mañana, el teletrabajo y sus plataformas de videoconferencia concentran muchos de los síntomas de esta sociedad del cansancio.

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