#10 / Marzo-Abril 2015

Wolf Lepenies

Un nuevo plan Marshall para el Mediterráneo

«Berlín es una ciudad con un pasado no convencional y un futuro incierto. Veinticinco años después de la caída del Muro, sigue luchando por conseguir su propia identidad. Utilizando el rastro del Mauerweg como referencia, esa tierra de nadie con aspecto de cicatriz que atraviesa la ciudad y en el que se erigía el muro, he seguido el camino que una vez simbolizó la división de Europa. He intentado perderme en este ambiente nada familiar para obtener una visión más clara de Berlín y entender mejor mi trabajo. Pero no puedes perderte en Berlín, siempre acabas dando con un muro.»

Del proyecto You Can’t Get Lost in Berlin © Ross Williams, 2014 www.rosswilliamsphotography.co.uk

La caída del Muro de Berlín fue uno de esos raros momentos de felicidad en un siglo XX homicida, que vivió dos guerras mundiales, el Holocausto y la amenaza de una aniquilación nuclear. En retrospectiva, el 9 de noviembre de 1989 y el 3 de octubre de 1990 (día de la reunificación de Alemania) se funden en un mismo y único acontecimiento. Hace veinticinco años, las cosas eran más complicadas.

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